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Autor Tema: Sirena de los Volcanes  (Leído 11360 veces)

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SkasS

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Sirena de los Volcanes
« en: 17, Noviembre 2008, 11:26:33 »
Prólogo



Hay muchas cosas que me gustarí­a decir antes de empezar con la historia, a si que creo que lo más conveniente será comenzar con un pequeño prólogo.

Sirena de los Volcanes nació como una salida a varias ideas interesantes que habí­an sido gestadas en mi pequeña cabeza y dado que la primera versión de Infectus fue bruscamente finiquitada (y está reescribiéndose en este mismo momento bajo el sobrenombre de Iterum), me abarqué en este nuevo proyecto, el cual ha girado y girado tanto que ahora mismo forma parte de "la niña de mis ojos"; Infectus: Iterum, siendo su tercer capí­tulo (ops, los siento, estropee la sorpresa... haber venido antes, jiji )

Aún así­, quiero aclarar que este relato se puede leer í­ntegramente de forma independiente, aunque goza de varios cruces con su relato padre y con otros de propia cosecha (los cuales serán indicados en su momento) y para mi gusto... tiene un final que no se merece. Este es el punto que más discordia me produce, pues siempre he intentado sorprender y no hacer historias predecibles..., pero el reciente estatus adquirido como capí­tulo de Infectus me ha obligado a que tenga el final que tiene. Como recomendación, leer primero Infectus: Iterum (enlace) hasta que en la historia os mande de nuevo aquí­ y al terminar sigáis de nuevo con Infectus, la cual a dia de hoy no está acabada.

De todas formas, os deseo que disfrutéis de mi pequeño y humilde relato, y por supuesto (es más, lo ansí­o de veras) espero crí­ticas de todo tipo, de argumento, de estilo, de ortografí­a y gramática... etc. Claro, siempre que sean constructivas ¿no? Es la única forma de mejorar en esto y hacer algo decente de leer, recordar que esta es mi primera aventura en el mundo de la literatura. Desde aquí­ también me gustarí­a pedir mil disculpas a toda la gente que ya me criticó y me dio su opinión a lo largo de la historia, y que lo hizo en su dí­a en el hilo original (el cual fue brutalmente asesinado... perdiendo lamentablemente todas sus aportaciones). Es lo que más me duele de que se haya esfumado ese hilo, vosotros erais una parte más del relato, los que me dabais ánimos para seguir y me hicisteis ver mis puntos fuertes y débiles. Gracias, de todo corazón.

Como última nota, algunas entradas tienen un pequeño apartado al final con "extras", tales como mapas e imágenes guí­a. También, al principio de otras entradas tenéis música que me encantarí­a que pusierais para acompañar la lectura, pues con esa misma música la escribí­ yo y refuerza todos los sentimientos que querí­a transmitir con la misma.

Creo que no me dejo nada más... espero que os guste. Aquí­ comienza: Sirena de los Volcanes.




PD: El hilo estará cerrado hasta que termine de colgar toda la historia completa, disculpar de nuevo  :oops:
« última modificación: 17, Noviembre 2008, 13:06:30 por SkasS »
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Re: Sirena de los Volcanes
« Respuesta #1 en: 17, Noviembre 2008, 11:48:25 »



A Lulú, por estar desde el principio de los tiempos siendo mi guí­a y consejera, por criticarme sin compasión mis fallos y haberme acompañado durante el viaje de esta historia hasta buen puerto. Me has dado fuerza, estilo y animo. Sin ti esto hubiera sido muchí­simo mas difí­cil, o incluso ni siquiera hubiera sido posible... Gracias por tu paciencia, tu atención incondicional y tus emociones después de leer cada entrada. Cada una de que has leí­do ha sido un pequeño examen a pasar para mi antes de publicar y así­ quedarme tranquilo y sentir que todo iba bien. Te quiero, pequeña.



A Las Horas del Mar, por haberme seguido con una devoción inmerecida y también por haber estado implicada en los últimos momentos cruciales de la historia, haciendo equipo con Lulú en hacerme ver mis fallos. Solamente tus comentarios en cada entrada daban para hacer un libro por si solo. Me he divertido sacándote de quicio con cada giro en la historia, emocionándote con cada momento intenso y haciéndote pensar con mis enrevesados puzzles argumentales. Gracias, de veras.



Y por supuesto gracias a TODOS los que han leí­do la historia. Todos y cada uno de los comentarios que recibió la historia fue un pequeño empuje a que avanzara, a que no dejara colgado este proyecto tan importante para mí­ y sois parte del relato. Cada opinión y crí­tica vuestra ha sido como un tesoro para mí­, el cual me ha dejado ver mis fortalezas y mis flaquezas a la hora de presentaros mis ideas. Damas y caballeros... todo un placer.





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Re: Sirena de los Volcanes
« Respuesta #2 en: 17, Noviembre 2008, 11:50:09 »


Diario de Navegación del Velero "Sirena de los Volcanes"
A 13 de Enero de 2006. Dí­a 87.



 Creo poder decir que estamos oficialmente perdidos. La tormenta de anoche nos ha desviado totalmente de nuestra ruta según me ha explicado Tony, pero según él tiene "mas o menos" idea de dónde estamos. El muy cabezota no quiere saber nada de la tecnologí­a, pero yo he echado un vistazo al GPS y he visto que nos hemos internado mar adentro, alejándonos de la costa africana. Como no corrija bien el rumbo, creo que me puedo ir olvidando de la escala en Canarias...

Yo confí­o en él, pero me gustarí­a que no fuese tan orgulloso y se dejase echar una mano por la tecnologí­a. Menos mal que estoy yo como "seguro" contra pérdidas, y si la cosa se ve mala siempre puedo decirle hacia donde ir, aunque sea a costa de su ego. Además, es su primer viaje largo, a si que no creo que deba ir con esa confianza. De todas formas, siempre ha sido así­ y ha conseguido que ya estemos volviendo a casa sin casi ningún problema verdaderamente importante.

Seguimos bien de reservas, tanto de comida como de agua. No pensábamos que estuviera todo tan sumamente caro en Cabo Verde, cuando a la ida los precios eran tan asequibles. Creo que ha sucedido algo en la isla, seguramente algún tema polí­tico y el ambiente era tan tenso que no estuvimos más de lo necesario. Hemos gastado todo lo que nos quedaba de presupuesto para llenar la bodega. Adiós a la supercena a la que pensaba invitar a todos nuestros amigos cuando llegáramos a casa...

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Re: Sirena de los Volcanes
« Respuesta #3 en: 17, Noviembre 2008, 13:05:48 »


Diario de Navegación del velero "Sirena de los Volcanes"
A 15 de Enero de 2006. Dí­a 89.



Parece que Tony si que sabe orientarse. A pesar de navegar demasiado hacia al oeste ayer, hoy ya navegamos hacia el norte, aunque creo que estamos demasiado metidos en el Atlántico. Si al menos escuchase mis consejos... Sé que este viaje es un reto para él, pero tampoco quiero que corramos peligro por su orgullo. De momento el mar está en calma y vamos (mas o menos) en la dirección correcta. Ahora bien, el problema gordo le veo en que hoy el GPS ha dejado de conectar. No sé si se ha roto o el servicio de momento no está disponible, pero estamos desconectados...

De todas formas, si no corrige la ruta y seguimos este rumbo, que parece lo más probable, llegaremos hasta las Azores o a Madeira, haremos escala y por fin, en unos dí­as, llegaremos a casa. He disfrutado mucho de este viaje, pero empiezo a sentirme un poco agobiado de llevar todas estas semanas enclaustrado en el velero. Tenia ganas de al menos hacer escala en Canarias, pero tendremos que esperar hasta llegar a las islas portuguesas.

También he probado a contactar con alguien por radio para que nos confirmasen la posición, pero parece ser que estamos solos.

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Re: Sirena de los Volcanes
« Respuesta #4 en: 17, Noviembre 2008, 13:07:13 »


Diario de Navegación del velero "Sirena de los Volcanes"
A 16 de Enero de 2006. Dí­a 88.



Seguimos desconectados del GPS y sin nadie al otro lado de la radio. No sé cuando demonios se ha roto el aparato, pero está claro que no encuentra la señal. Lo que si me parece totalmente improbable es que un servicio internacional de satélites se haya venido abajo tanto tiempo, sobre todo por la repercusión que tendrí­a con toda la gente que viaja confiando en ellos. Como nosotros, maldita sea.

Estoy empezando a ponerme nervioso y quiero llegar ya a las malditas islas. Tony parece haberse dado cuenta de mi nerviosismo, pero no sabe nada de que el GPS no funciona. Pero por lo menos, sé que al fin ha hecho bien las cuentas y navegamos al noreste. De acuerdo con las ultimas posiciones del GPS, vamos directamente a España. El viento es favorable y vamos rápido por aguas bastante tranquilas, a si que pronto estaremos en casa.

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Re: Sirena de los Volcanes
« Respuesta #5 en: 17, Noviembre 2008, 13:07:40 »


Diario de Navegación del velero "Sirena de los Volcanes"
A 21 de Enero de 2006. Dí­a 93.



A última hora de la tarde, antes del anochecer, hemos visto al fin tierra. Es una isla, pero no sabemos bien si es Madeira, Hierro o la Palma. Incluso puede que sea alguna de las Islas Salvajes. Pero eso ya lo descubriremos mañana, y al fin nos situaremos de una vez por todas.

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Re: Sirena de los Volcanes
« Respuesta #6 en: 17, Noviembre 2008, 13:08:01 »


Diario de Navegación del velero "Sirena de los Volcanes"
A 22 de Enero de 2006. Dí­a 94.



Locos. ¡Estos portugueses están locos! Esta mañana nos hemos acercado a la isla para poder hacer una pequeña escala si era posible, y sobretodo lo más importante, tomar referencia de dónde estamos. Según nos acercábamos y la neblina de la mañana se iba disipando, hemos podido ver de que isla se trataba. Sin duda la menos interesante, pensé. Habí­amos llegado al archipiélago de las Islas Salvajes, entre Canarias y la isla portuguesa de Madeira. Exactamente nos estábamos acercando a las escarpadas costas de la Salvaje Grande, la mas grande y norteña del archipiélago. Las Islas Salvajes pertenecen polí­ticamente de Portugal, aunque hay una disputa con España pues las considera parte de Canarias. Creo conveniente remarcar esto aquí­, pues creo que es la única explicación posible a lo que ha sucedido esta mañana.

Al ir acercándonos a la costa para hacer una pequeña parada en nuestro viaje y echar el ancla, hemos oí­do una especie de estallido en la costa, y acto seguido un impacto en la barandilla de la cubierta. Nos ha costado una segunda explosión y un agujero en el mástil para darnos cuenta que nos estaban disparando. Tony ha corrido como loco a encender de nuevo los motores para salir pitando de allí­, mientras a mi no se me ha ocurrido otra cosa que agitar el mantel blanco que tení­amos en la mesa, intentando señalar nuestras buenas intenciones y que dejaran de dispararnos. Sin embargo han disparado una tercera y última vez, y "casi" no fallan. Me han dado, pero por suerte ha sido de refilón, llevándome un buen corte en el dorso de la mano izquierda, la que ondeaba el mantel. ¡Maldita sea, no era necesario hacer eso!. No he tenido problemas en curarme y vendarme la mano, la herida no es muy profunda aunque si bastante aparatosa y sangraba como una cerda.

Nadie habita el archipiélago de Islas Salvajes, a excepción de dos guardas forestales y un retén de la marina portuguesa. Aún no entiendo esta terrible hostilidad hacia nosotros, pues han obrado escalofriantemente mal. Aparte de lo cerca de matarme que han estado, si las balas hubieran impactado en el casco o peor aun, en las velas, estarí­amos realmente jodidos. Nos hemos planteado el volver hacia Canarias y denunciar la situación, pero estamos realmente cansados del viaje y solo queremos llegar a casa de una vez. Cuando hayamos descansado lo suficiente empezaremos a tomar medidas legales contra esos colgados. En fin, al menos ya conocemos nuestra posición y hacia dónde ir...

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Re: Sirena de los Volcanes
« Respuesta #7 en: 17, Noviembre 2008, 13:08:24 »


Diario de Navegación del velero "Sirena de los Volcanes"
A 27 de Enero de 2006. Dí­a 99.


Hoy al fin hemos visto tierra firme, de la buena, nada de islas. Es Europa y ífrica, yendo directamente al estrecho. Esto indica que nos volvimos a desviar hacia el norte, y ahora vamos directos hacia el este, pero estamos ya casi en casa. Mañana sin falta estaré cenando en alguna tasca de Cádiz, bebiendo cerveza sin parar y emborrachándome con Tony hasta no poder mas. Estoy deseando que llegue mañana, seguramente duerma poco hoy.

Por otro lado, desde el incidente en Salvaje Grande, no ha pasado mucho más. Definitivamente tenemos roto el GPS pues no coge ninguna señal, y la radio (no sé como) también está rota. O al menos eso creo, me resulta increí­ble de creer no haber escuchado ninguna señal, ni nadie nos haya respondido. De todas formas, tampoco lo hemos mirado muy a fondo el tema pues estamos cansados y en nada habremos vuelto.

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Re: Sirena de los Volcanes
« Respuesta #8 en: 17, Noviembre 2008, 13:09:03 »


Diario de Navegación del velero "Sirena de los Volcanes"
A 28 de Enero de 2006. Dí­a 100.



Algo anda mal. Algo anda terriblemente mal. Por la mañana hemos alcanzado la costa, y atracado en el pueblo de Tarifa, la ciudad mas al sur de toda Europa. Habí­a pasado hace un par de años unos dí­as de vacaciones allí­ y conocí­a que tenia pequeño puerto donde podrí­amos atracar el velero. Ya cuando empezamos a acercarnos empezamos a ver cosas extrañas... En el puerto no habí­a ni un solo barco. Ni grande ni pequeño, ni una triste barca. Además, no se veí­a un alma en la calle, y del pueblo salí­an un par de columnas de humo. Es un sábado por la mañana, tendrí­a que haber gente por las calles, pero Tarifa estaba desierta.

Tony y yo empezamos a discutir si atracar o no. No sabí­amos que pasaba, y estábamos totalmente incomunicados. Él insistió en irnos a otro pueblo, a Barbate o Ceuta, pero yo tenia que saber ya que es lo que estaba pasando. No tení­amos ni idea de lo que estaba pasando ¿una plaga? ¿un incendio grave por aquí­ cerca? ¿simplemente las fiestas del pueblo de al lado?. Le convencí­ para atracar, el se quedarí­a en el barco y yo bajarí­a a echar un vistazo a los edificios del puerto y a las casas que estuvieran mas cerca. Si viera algo de peligro, saldrí­a corriendo para el barco y nos marcharí­amos.

Me habí­a tapado la boca y la nariz con un trapo húmedo, por si fuese algún caso de infección o virus. Tampoco querrí­a correr riesgos, aunque ya sé que no era gran protección la que llevaba. Empecé a andar por el puerto, hacia los edificios de pescadores. Ninguno estaba abierto y no parecí­a que hubiera nadie dentro. Fui acercándome a las primeras casas y más de lo mismo, estaba todo muerto, en absoluto silencio. No se oí­a ni un solo ruido, solo la brisa tarifeña y el crepitar del fuego a lo lejos. El pueblo estaba totalmente vací­o, como si hubiese sido totalmente desalojado. Tenia un aspecto fantasmal, una tenue neblina inundándolo todo. Sentí­ escalofrí­os por todo mi cuerpo, intentando imaginar que catástrofe podrí­a hacer acontecido para abandonar un pueblo de esta forma. De repente una ráfaga de viento hace aparecer desde una callejuela una hoja de periódico, e insultando las malditas casualidades empecé a correr detrás de ella.

Tony aún está sentado leyéndola, intentando asimilar la poca pero terrible información que da. Hemos zarpado y echado anclas a varios kilómetros mar adentro, alejándonos de tierra. Hoy no tengo fuerzas para seguir escribiendo, mañana intentaré escribir aquí­ lo poco que sabemos sobre la que se nos ha echado encima.

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Re: Sirena de los Volcanes
« Respuesta #9 en: 17, Noviembre 2008, 13:09:26 »


Diario de Navegación del velero "Sirena de los Volcanes"
A 28 de Enero de 2006. Dí­a 101.


Al final no era un periódico en si, si no una pequeña tirada con información a la población. La hoja habla sobre una infección, posiblemente a escala mundial o al menos a toda la parte civilizada, según las ultimas noticias antes de que se vinieran las comunicaciones abajo (Enseguida pensé en el GPS...). El virus, al parecer, en unos dí­as prácticamente te mata hasta dejarte en un supuesto coma profundo en el cual se detienen todas las constantes vitales (¿mueres?), y del cual despiertas con una agresividad animal atacando a todo ser vivo. El periódico no da demasiados detalles sobre la enfermedad, solo que de momento se piensa que se transmite por contacto directo con lí­quidos corporales infectados como la sangre, la saliva, el sudor, la orina o los vómitos. El principal medio de infección son los mordiscos de los infectados a la gente sana... El resto de la hoja habla de la evacuación de absolutamente toda la población a los refugios, una especie de puntos seguros creados por las fuerzas de seguridad en las capitales de provincia. Suponemos que toda la población de Tarifa habrá sido evacuada a Cádiz.

Tony quiere acercarse a Cádiz, pero tras mucho discutir le he quitado la idea de la cabeza. Lo primero, ese lugar debe ser un caos. La masificación de todas las gentes que viví­a allí­, en una zona tan pequeña es muy difí­cil de controlar, y más con una infección tan gorda que ha llevado a medio mundo al caos. Y además, nosotros venimos de "fuera", a si que lo mas probable es que se nos trate como a infectados. De momento seguimos indecisos a que hacer, a si que hemos estado todo el dí­a anclados en el mar y revisando la costa, por si quedara alguien vivo aún. Pero todo está desierto, como si fuésemos los últimos seres humanos de la tierra.

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Re: Sirena de los Volcanes
« Respuesta #10 en: 17, Noviembre 2008, 13:09:46 »


Diario de Navegación del velero "Sirena de los Volcanes"
A 29 de Enero de 2006. Dí­a 102.



Tony ha visto a alguien. Y se ha preocupado de despertarme concienzudamente entre zarandeos y gritos. Rápidamente me he vestido y preparado para salir. Esta vez Tony me acompañará, pues ahora sabemos que es de todo menos seguro el andar por tierra. Según Tony, mientras desayunaba en cubierta ha visto una sombra entre las casas, y aunque solo ha sido un instante, ha visto por los prismáticos una figura claramente humana doblar una esquina hasta desaparecer entre los callejones del pueblo. Cuando hemos llegado hasta el puerto, hemos gritado, pero nadie se ha acercado ni contestado a nuestras llamadas. Esta mañana hace frí­o, a si que después de ponernos bastante ropa de abrigo, hemos saltado del barco y recorrido el puerto en dirección a las casas.

Con precaución, hemos llegado al callejón donde Tony lo vio, pero al mirar entre las callejuelas no habí­a nadie. De repente oí­mos como tintineaba una lata y corrimos en dirección del sonido. Al doblar una esquina, simplemente vimos que rodaba a causa del viento. Fue entonces cuando sucedió... en cuestión de un solo instante una sombra salió de detrás de unos contenedores y se tiró a la espalda de Tony. Intentó quitárselo de encima, pero se habí­a agarrado bien y creo que le estaba intentando morder. Sin duda era uno de ellos. Le cogí­ por las ropas desgarradas que llevaba e intenté arrancarlo de la chepa de Tony, pero no conseguí­a nada. Tony estaba histerico y me pedí­a a gritos que se lo quitara de encima, a si que empecé a golpear al tipo en la espalda. No se inmutaba, a si que empecé a ser mas agresivo y golpearle en los riñones, pero seguí­a como si no le hiciera nada. Si no actuaba ya, acabarí­a infectando a Tony y me quedarí­a solo... a si que hice lo más bestia que se me ocurrió. Le agarré la cabeza y tiré hacia atrás con todas mis fuerzas. Un crujido y se desplomó como un peso muerto. No parecí­a la forma corriente de romperle el cuello a alguien.. pero habí­a funcionado.

Antes de que me empezaran a aflorar los remordimientos por haber matado a alguien, vi que aquella cosa seguí­a viva. No podí­a ser posible... su imagen en el suelo no podí­a ser mas grotesca. Con el cuello totalmente roto hacia atrás, seguí­a mirándonos y lanzando bocados al aire. Sin embargo, el cuerpo estaba totalmente muerto.. le habí­a roto el cuello y seguí­a vivo ¿como es posible? Mientras tanto Tony estaba de rodillas en el suelo, recuperando el aliento. Me acerqué a el, y con cuidado le revisé que no tuviera ninguna herida. Estaba lleno de sangre, pero no era suya, si no de este tipo... No sabí­amos si era la persona que habí­amos visto desde el barco, pero nos dio igual. Corrimos hacia el puerto para volver a la seguridad del barco. Creo que hoy hemos recibido una importante lección sobre lo que no espera en tierra a partir de ahora...

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Re: Sirena de los Volcanes
« Respuesta #11 en: 17, Noviembre 2008, 13:10:26 »


Diario de Navegación del velero "Sirena de los Volcanes"
A 30 de Enero de 2006. Dí­a 103.



Volvemos al mar. Tras mucho pensarlo, hemos decidido volver a lo que seguramente es el único lugar seguro en muchí­simos kilómetros a la redonda. Adentrarse en la pení­nsula es de locos, pues no tenemos ni idea de como está la situación, si han resistido los puntos seguros o definitivamente se ha ido todo a la mierda. Por supuesto estamos preocupados por nuestras familias, pero podrí­a ser un suicidio meterse en la boca del lobo tal y como están las cosas. Después de plantear nuestra situación, pensamos que lo mejor será ir a una de las islas portuguesas. Otro hecho importante que ha sucedido esta noche ha determinado que no vayamos a "nuestras" islas. La radio no está rota, y tras una exhaustiva búsqueda por todas las frecuencias, nos hemos encontrado con un mensaje del ejército español amenazando a cualquier naví­o que se acerque a Canarias. Por lo  visto aún resiste y todos los peces gordos han huido para allá. Sinceramente, desde anoche nos sentimos fuera de todo lugar, pues en esta situación es casi como decir que ni siquiera somos ya españoles.

A si que considerando nuestras opciones, con Canarias descartada, pensamos que Madeira o las Azores pueden ser un buen destino, aunque sea de forma temporal. No estaban densamente pobladas, y es bastante probable que tengan un mí­nimo de organización para dejarnos atracar y al menos informarnos bien de que ha sucedido. Una vez allí­, decidiremos nuestros siguientes pasos, si es viable o no adentrarnos en tierra firme. Volver a nuestro hogar junto a nuestros seres queridos...

NOTA A ULTIMA HORA DEL DíA / Cambio de planes. Tras viajar todo el dí­a hacia el noroeste, relativamente cerca de la costa, nos hemos encontrado con las primeras luces desde hace semanas. Están bastante lejos, pero no parecen moverse. Mañana a primera hora nos acercaremos, aunque haremos turnos por la noche para vigilar que no se "escapen".

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Re: Sirena de los Volcanes
« Respuesta #12 en: 17, Noviembre 2008, 13:11:03 »


Diario de Navegación del velero "Sirena de los Volcanes"
A 31 de Enero de 2006. Dí­a 104.



 Ya con la luz del dí­a vemos por qué no se moví­an las luces. Nos temí­amos lo peor, pero va a resultar casi una bendición. Se trata de una plataforma petrolí­fera. Si tienen luz, es que no han sido desalojados, y si no han sido desalojados vemos casi imposible que la infección haya llegado hasta allí­, en mitad del océano. Estamos deseosos de llegar, pero avanzamos lento pues hoy no parece que los vientos estén de nuestra parte, y desde que vimos que la cosa estaba mal hemos decidido no gastar ni una sola gota de combustible. A saber cuando podremos disponer de él de nuevo...

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Re: Sirena de los Volcanes
« Respuesta #13 en: 17, Noviembre 2008, 13:14:08 »

Diario de Navegación del velero "Sirena de los Volcanes"
A 1 de Febrero de 2006. Dí­a 106.



(Primera parte)

Paso a relatar primero todo lo que nos ocurrió ayer y después continuaré con el dia de hoy...

Ayer, sobre las 10:30/ Llegamos por fin hasta la plataforma, entre olas que empezaban a crisparse y romper en los pilares de la gigantesca estructura. A unos 10 metros sobre el nivel del agua, habí­a una plataforma de donde partí­a una escalerilla hacia el primer piso, y otra mas pequeña que se perdí­a en el fondo del mar. Tení­amos que pensar en la forma de acercarnos hasta ahí­ sin meternos en las gélidas aguas, a si que llegamos a la conclusión de utilizar la balsa de emergencia. Era una balsa comprimida, de esas que se inflan en unos segundos. Anclamos el velero y nos tiramos a la balsa. Tuvimos que remar a contra corriente y bajo una intensa lluvia que acababa de comenzar. Por fin llegamos a la oxidada escalera y conseguimos subir, habiendo dejado bien atada antes la balsa.

Corrimos hasta la escalerilla, y comenzamos a subir, dándonos prisa pues las olas rompí­an peligrosamente cerca y alguna grande nos podrí­a arrastrar al agua. Iba yo delante, y fui el primero hasta llegar a la trampilla donde acababa la escalera. Por fortuna, estaba abierta, pero ahí­ arriba no veí­a más que oscuridad. Cuando subí­, ayudé a Tony y mire alrededor. Me costaba distinguir cualquier cosa, y esperamos unos instantes después de cerrar la trampilla para acostumbrar nuestros ojos a la oscuridad. Estábamos en una pequeña sala, con una única puerta, que cautelosamente traspasamos. Al fin conseguí­ ver dónde estábamos, era un almacén, lleno de cajas y pales por todas partes. La poca luz que llegaba provení­a del piloto de emergencia que se encontraban sobre las puertas que daban al almacén, incluida la nuestra, por lo que el ambiente estaba teñido de un escalofriante verde eléctrico. Empezamos a andar por la sala y justo cuando le dije a Tony que nos mantuviésemos el uno al lado del otro, sucedió.

Vi proyectada sobre la pared la sombra de alguien que caminaba lentamente entre un montón de cajas apiladas. Cuando noté que realmente la sombra se dirigí­a hacia nosotros, estiré la mano para agarrar a Tony, pero éste ya se habí­a dado la vuelta, aunque estaba inmóvil. Se encontraba absorto viendo venir a otro tipo, que acababa de aparecer de entre unas cajas cercanas a la puerta. ¿Casualidad o esos cabrones nos habí­an acorralado? En ese momento no pensé en eso exactamente, sí­ no en cómo era capaz de sobrevivir con las heridas que se le distinguí­an bajo la verde luz.
Se acercaba tambaleándose, arrastrando una pierna muerta mientras avanzaba forzosamente con la otra, aunque se veí­a claramente que tení­a el tobillo retorcido en un ángulo antinatural. Sin embargo la herida más grave era la amputación extrema que habí­a sufrido su brazo izquierdo. Estaba arrancado de cuajo, de tal manera que le faltaba gran parte del hombro, mostrando jirones de carne desgarrada y el extremo de la claví­cula y el omóplato. Los huesos relucí­an bajo la luz, demasiado limpios... como sí­ hubiera sido bañado en ácido o... rechupeteado...

Volví­ entonces a acordarme del otro tipo, el de la sombra. Me imaginé lo peor, atacándonos por la espalda mientras estábamos distraidos. Me di rápidamente la vuelta pero no estaba allí­, aunque no conseguí­a verle ni adivinar por donde podrí­a aparecer. Fue entonces cuando Tony se desplomó, cayendo sobre sus rodillas.

-¡No no no! ¡Levanta! ¡Vámonos! - Le grité mientras le zarandeaba.

Pero era ya demasiado tarde.
« última modificación: 17, Noviembre 2008, 13:29:43 por SkasS »
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Re: Sirena de los Volcanes
« Respuesta #14 en: 17, Noviembre 2008, 13:15:04 »

(Dia 105: Segunda parte)


El de la sombra apareció justo a mi derecha, lanzándose con un gruñido sobre mi. Caí­mos al suelo y empezamos a forcejear. Notaba su aliento putrefacto, como de carne podrida, también oí­a sus mandí­bulas chasquear enfrente de mis narices, mientras ansiaba morderme. Yo le intentaba apartar de encima mí­a, pero con su peso me era imposible.

- ¡Tony! ¡¡Tony ayúdame!! ¡Le tengo encima! - Miré hacia el, pero seguí­a de rodillas. Con las manos en la cara. Tony empezó a llorar y a negar con la cabeza. - ¡Maldita sea Tony! ¡AYÚDAME!

Seguí­ forcejeando contra la mala bestia que tenia encima, debí­a de ser un tipo muy corpulento y me estaba dejando sin aire. Vi cómo el del brazo amputado tropezaba y caí­a al suelo, pero no desistió en la idea de llegar hasta nosotros. Comenzó a arrastrarse en dirección nuestra. Pensé que realmente iba a morir si no hacia nada, o peor, acabar infectado como esta gente. Noté que la rabia empezaba a inundar todo mi cuerpo, no querí­a acabar así­ . Maldita sea era demasiado joven para morir en el culo del mundo por culpa de un lunático. Empujé en un ataque ya de histeria al tipo y le conseguí­ levantar lo suficiente como para echarle a un lado y poder recuperar el aliento. Me bastó solo un segundo. Me incorporé entonces y fui yo ahora el que se subió encima suya. Comencé a pegarle puñetazos con todas mis fuerzas en su cara, no me importaba si lo mataba. Tenia que acabar con esto. Le golpeé y le golpeé, pero al muy cabrón no le noqueaba. Me dije a mi mismo que el próximo golpe seria el definitivo. Y vaya que si lo fue. Un gancho en el parietal, un crujido y notar como mi mano partí­a el cráneo a la vez que sufrí­a un dolor inmenso en la mano. El hombre se quedó atontado, pero aun así­ seguí­a vivo. Conseguí­ levantarme, y lancé con todas mis fuerzas una patada a la cabeza, en el lado donde le acababa de golpear. Tuvo un par de espasmos, hasta que finalmente quedó inmóvil, haciéndome saber que todo habí­a acabado para él.

Seguí­ delante suya, mirándole, intentando recuperar el aliento y pensando en que era la segunda persona que mataba. Si es que el hombre de Tarifa habí­a muerto... Recordé a Tony y al tipo que se arrastraba hacia nosotros. Me giré, y estaba ya a escasos dos metros de mi. No, no y no. Otra vez no. Me levante y empecé a gritar insultos al infectado mientras me acercaba a él. La primera patada se la llevó en la cabeza. Le rodeé, y le empecé a patear con todas mis fuerzas en el costado. Por narices tuve que romperle varias costillas entre esas patadas, pero al tí­o le daba igual. Se revolví­a y toda su obsesión era llevar su boca hasta mi pierna. Maldito cabrón. Estábamos demasiado cerca de Tony y él también corrí­a peligro. Estaba sentado en el suelo, en posición fetal. Lloriqueando con su cabeza entre las piernas, ausente de todo lo que pasaba a su alrededor.

Rodeé el cuerpo en el suelo y le agarré de los pies, arrastrándolo lejos, mientras miraba en todas direcciones buscando qué hacer con el engendro. Por suerte era un tipo menudo y flacucho, a si que lo arrastré con facilidad hasta un montacargas que vi justo enfrente mia. Lo solté, y apreté el botón de llamada. El montacargas estaba en este nivel, a si que enseguida vi como se abrian las puertas. Despues, la verja del nivel donde estábamos también se abrió y me permitió lanzar de un tirón al infectado dentro del montacargas, empotrándolo contra la esquina. Mientras se rehací­a para volver hacia por mi, puse la mano en la verja exterior del montacargas y esperé. Era una doble hoja, que se abrí­a hacia arriba y abajo. Cuando el tipo, arrastrándose, asomó la cabeza, eché el cierre. Le pillé como querí­a, por el cuello, aunque también su único brazo quedó hacia afuera. No importaba, le tenia atrapado como querí­a. Pensé en la forma mas rápida de trabar las puertas, a si que me quité el cinturón y até firmemente las dos hojas para que no se abrieran.

Me gire entonces hacia Tony, que seguí­a con su mente perdida en vete tú a saber donde. Miré alrededor y confirmé que de momento estábamos a salvo y no habí­a nadie mas merodeando por aquí­. Volví­ a su lado y me agaché junto a él. Le eché el brazo por encima, con lo que se estremeció.
-Hey, hey, calma, soy yo, tranquilo Tony. - le dije con las palabras mas tranquilizadoras que me salí­an, a pesar de lo vivido hace un momento.
-Quiero... Quiero volver a casa... - su voz sonaba ausente, como si su alma estuviera perdida...
-Lo se, lo se, sabes que a mi también me gustarí­a estar en el sofá viendo la tele, pero ya ves, vamos a tardar un poco en conseguirlo. Tienes que ser fuerte, y entre los dos saldremos de ésta, ya lo verás.
-Pero yo no soy fuerte... no puedo hacer las cosas que tu haces... No puedo matar a la gente.. ¿Son personas sabes? Que derecho...
-No. - le interrumpí­ severamente - No son personas. Son infectados y quieren matarnos a toda costa. Ya lo has visto, o eres tú o ellos.
- Pues... tendré que ser yo...

No tení­a ni idea de como convencerle para que luchara por su vida. Comprendí­ entonces que no todo el mundo podrí­a enfrentarse a esta nueva realidad fácilmente. Anduve hasta la puerta por donde habí­amos entrado y me asomé con cuidado por la trampilla. Como pensé, vi que era de locos bajar de nuevo al barco, la tormenta habí­a aumentado de intensidad y unas olas gigantescas rompí­an abajo. Sí­ lo intentábamos, seriamos arrastrados hasta las heladas aguas del atlántico, sin ninguna posibilidad de sobrevivir. Estábamos atrapados en la plataforma.
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